Todas las emociones son importantes

El modo en que se piensa y se siente condiciona la calidad de vida y el bienestar. Por ello, es importante adquirir pautas que ayuden a regular las emociones y a tener habilidades para gestionar los sentimientos de la manera más consciente. A veces, no es tarea fácil saber qué se está sintiendo (no es lo mismo rabia que rencor) y por qué. En las siguientes líneas, arrojamos luz sobre estas cuestiones.

¿Qué son las emociones?

Las emociones (rabia, alegría, tristeza…) son un mecanismo que preparan al organismo para responder de una determinada manera a situaciones, ya sean del día a día o de  acontecimientos excepcionales. Por ejemplo, sentir miedo hace que se actúe con precaución y mirar antes de cruzar una carretera por si viene un coche. Conviene señalar que cada persona siente de forma particular.

¿Hay emociones buenas o malas?

Todas las emociones son importantes y tienen una función distinta en nuestra vida. Todas son válidas y hay que dejarlas fluir. Se clasifican en positivas o negativas, dependiendo si contribuyen al bienestar o no. Las positivas se relacionan con sentimientos agradables y las negativas con los desagradables.

¿Cómo se puede mejorar la gestión emocional?

Para mejorar la gestión y poder tener una inteligencia emocional sólida existen dos pautas por las que empezar:

Autoconciencia emocional. El primer paso es identificar las emociones y encontrar el por qué de ellas. Pon nombre a lo que sientas, no es lo mismo alegría que emoción. La meditación es de gran ayuda para el autoconocimiento.

No reprimas ni evites tus emociones. Saca lo que sientes en tu interior sin miedo y sin juzgarte. El que anula sus emociones acaba siendo una versión empeorada de sí mismo, sin capacidad de ilusión, por ejemplo.

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