Todas las personas que experimentan alguno de estos trastornos del sueño-vigilia suelen sentir insatisfacción con la calidad, horario y cantidad de sueño y experimentan un gran malestar durante el día. Los trastornos del sueño se acompañan con frecuencia de depresión, ansiedad y cambios cognitivos. Hoy en esta nueva entrada al blog vamos a hablar sobre el insomnio.
¿Qué es el insomnio y cuáles son sus causas?
El insomnio se define como la dificultad para conciliar el sueño, mantenerlo o despertarse demasiado temprano y no poder volver a dormir. Este trastorno puede ser: episódico (los síntomas duran como mínimo un mes, pero menos de tres meses); persistente (los síntomas duran tres meses o más) o recurrente (dos, o más, episodios en el plazo de un año).
Las causas del insomnio son variadas. Hay personas que, por sus estilos cognitivos con tendencia a la ansiedad y la preocupación, la mayor predisposición a la activación y la tendencia a reprimir las emociones pueden aumentar la vulnerabilidad al insomnio. El estrés, los cambios en el horario de trabajo, el uso excesivo de dispositivos electrónicos antes de dormir, el ruido, la luz, las temperaturas molestas altas o bajas, los malos hábitos de sueño, etc., son solo algunos de los factores que pueden desencadenar el insomnio.
Consecuencias funcionales del trastorno de insomnio
La falta de sueño puede afectar la concentración, la memoria, el estado de ánimo y la capacidad para tomar decisiones. Aumenta la irritabilidad y pueden producirse problemas sociales y laborales. Además, se ha demostrado que el insomnio crónico está asociado con un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud a largo plazo, como enfermedades cardíacas, diabetes y trastornos mentales. También, una menor productividad en el trabajo, menor calidad de vida.
Tratamiento no farmacológico del insomnio
Afortunadamente, existen hábitos y pautas que pueden ayudar a mejorar la calidad del sueño y combatir el insomnio, son muy útiles las llamadas ‘’medidas de higiene del sueño’’:
- Establecer una rutina de sueño regular: despertarse y acostarse todos los días a la misma hora.
- Crear un ambiente propicio para dormir: Mantener la habitación oscura, tranquila y a una temperatura confortable favorece un mejor descanso. También es recomendable limitar la exposición a pantallas electrónicas antes de dormir.
- Evitar siestas largas durante el día, limitar la cafeína y evitar comidas copiosas antes de acostarse.
- Realizar ejercicio físico, evitando las últimas horas del día para evitar el efecto excitante.
- Gestionar el estrés y la ansiedad: Practicar técnicas de relajación, como la meditación o la respiración profunda, puede ayudar a reducir el estrés y mejorar la calidad del sueño.
El insomnio es una alteración del sueño muy frecuente y deteriora notablemente la calidad de vida de las personas que lo padecen, con repercusiones negativas en su actividad familiar, laboral y social. Cuidar nuestro descanso no solo mejora nuestra calidad de vida diaria, sino que también contribuye a la salud a largo plazo, por lo que el insomnio persiste, es crucial buscar la ayuda de un profesional.