En algún momento de la vida viviremos un duelo, una experiencia intensa emocionalmente e incluso traumática. Todavía hay mucho que conocer sobre el duelo, por eso es importante saber en qué consiste este proceso natural y qué tipos de duelo existen.

¿Qué es el duelo?

Es importante saber que no solo vivimos un duelo ante una pérdida de un ser querido, si no que existen también otros como: la pérdida de un trabajo, una ruptura, cambios en nuestra vida, pérdidas de capacidades (mentales y/o físicas), pérdidas materiales…

Los síntomas

Cada persona afronta este proceso de una forma diferente. Su trayectoria, su vida, su conocimiento de herramientas, su fortaleza emocional… influirán en cómo lo viva y lo experimente cada ser humano e tres niveles: Fisiológico, emocional y cognitivo-conductual.

Fisiológico

  • Sensación de falta de aire
  • Sequedad en la boca
  • Aumento del ritmo cardiaco
  • Problemas de sueño
  • Alteraciones en el apetito
  • Fatiga 
  • Falta de energía
  • Dolor

Emocional

  • Tristeza
  • Ira
  • Culpa
  • Desamparo
  • Ansiedad
  • Anhelo 
  • Vacío
  • Impotencia
  • Desesperanza
  • Alivio

Cognitivo – conductual

  • Abandono de actividades
  • Consumo de sustancias
  • Hiperactividad o inactividad
  • Estado de confusión
  • Pensamiento distorsionados de la realidad
  • Falta de interés
  • Falta de concentración 
  • Pérdida de sentido de vida 
  • Cambio de creencias y valores 

Y qué tipos de duelo existen:

Duelo anticipado

El duelo anticipado nos permite aceptar la pérdida con tiempo y ocurre normalmente cuando hay una enfermedad, hay que destacar que aunque se anticipe la pérdida, la aceptación será difícil y dolorosa. 

Nos permite prepararnos para la despedida e incluso cerrar temas pendientes.

Duelo patológico

Se trata de un estado de negación, no se acepta la pérdida.

La persona crea una realidad mental que no existe y no es capaz de afrontar un dolor para el que no está preparada por lo que se activa la negación.

Duelo retardado

Aquí la persona que lo experimenta trata de controlar su estado emocional, algo insostenible por lo que más adelante terminará explotando y conectando con el duelo. 

Duelo inhibido

La evitación y la inhibición de las emociones puede que tengan un efecto a corto plazo pero a largo plazo pueden generar mucho sufrimiento. Es probable que este tipo de duelo sea más común en aquellas personas que no poseen herramientas de  gestión emocional y que les cuesta mucho conectar con sus emociones. 

Duelo crónico

Es aquel en el que la persona no consigue avanzar por las etapas del duelo, lo que impide que se resuelva y se cronifica.

Duelo enmascarado

La personas que sufren este tipo de duelo pueden presentar manifestaciones emocionales, físicas y cognitivo-conductuales que interfieren en su vida pero que no asocian al duelo. Será en terapia cuando se den cuenta de la relación que existe de ese estado con la pérdida y desde ahí poder transitar ese duelo.

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