¿Qué es el deterioro cognitivo?

El deterioro cognitivo es la disminución de las funciones cognitivas, como déficit de memoria, atención, cálculo o resolución de problemas. Puede manifestarse de diversas formas y grados, desde olvidos ocasionales hasta desorientación temporoespacial. La pérdida de las capacidades cognitivas puede ser causada por diversos factores como el envejecimiento, trastornos neurodegenerativos (por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer), lesiones cerebrales, enfermedades cerebrovasculares u otros factores psicológicos y sociales.  

Diagnóstico y síntomas

La identificación del deterioro cognitivo se realiza con una evaluación neuropsicológica. Un estudio detallado de las funciones cognitivas: atención, memoria, funciones visoespaciales, visoconstructivas, ejecutivas, etc. En función de las capacidades que se vean afectadas o limitadas se establecen los siguientes tipos de deterioro cognitivo: 

    • Deterioro cognitivo leve. Este tipo de deterioro cognitivo se caracteriza porque incide levemente sobre la memoria, la atención, el lenguaje o el cálculo. Afecta mínimamente la vida diaria de la persona. 
    • Deterioro cognitivo moderado. Los síntomas y el impacto en las funciones cognitivas y en la vida diaria son más pronunciados. Existe desorientación, dificultades de aprendizaje, dificultad de comprensión de órdenes, etc.
    • Deterioro cognitivo grave. Existe pérdida total de la memoria, dificultades evidentes en la comunicación y comprensión. La persona en este grado es incapaz de realizar tareas básicas sin asistencia, como asearse, vestirse o alimentarse. 

La detección precoz es una cuestión básica para el tratamiento. Cuando se observan cambios en un familiar o amigo en algunas de sus funciones cognitivas hay que tomar medidas preventivas y acudir al médico de atención primaria, que derivará al paciente con un especialista. 

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