Con el inicio de la primavera hemos tenido un nuevo cambio horario, con el fin de disfrutar de más horas de luz y de días más largos. Sin embargo, es muy frecuente que este cambio afecte tremendamente en nuestra salud física y mental porque produce no sólo una modificación del tiempo que estamos expuestos a la luz solar, sino también una modificación en la temperatura durante el día.

Los trastornos más comunes asociados con el cambio de hora son:

  1. Trastornos del sueño: El cambio en el horario afecta el ritmo de secreción de melatonina, lo que puede provocar insomnio y somnolencia diurna, similar a experimentar un jet lag. La calidad del sueño se ve afectada negativamente.
  2. Cansancio y fatiga: El cambio horario conlleva irritabilidad, menor tolerancia a los estímulos, problemas de concentración y fatiga, lo que repercute en el rendimiento laboral, académico y en la seguridad al conducir.
  3. La privación de sueño puede impactar negativamente en el sistema cardiovascular y puede existir mayor riesgo de infarto.
  4. Empeoramiento de trastornos clínicos: El cambio horario puede empeorar la depresión, ansiedad, dolores de cabeza y migrañas. La exposición a días más largos puede aumentar el agotamiento físico y disminuir el tiempo de preparación para el descanso, exacerbando estos problemas de salud mental y física.

Consejos para adaptarnos mejor al cambio de hora:

      1. Evita las bebidas alcohólicas antes de acostarte. El alcohol interrumpe el sueño y puede provocar un descanso de baja calidad, empeorando los síntomas del cambio de hora.
      2. Acostarse y despertarse a la misma hora todos los días es fundamental para la salud y te prepara para los cambios de hora. Se recomienda dormir al menos 7 horas la noche antes y la noche después del cambio de hora.
      3. Adaptar el cambio de hora de forma progresiva durante dos o tres días puede ayudar a mitigar sus efectos.
      4. Pasa tiempo al aire libre durante el día. La luz natural regula nuestros ciclos circadianos. Exponerse a la luz solar durante el día puede evitar la sensación de cansancio y ayudar a tu cuerpo a producir melatonina por la noche para conciliar el sueño.
      5. Evita la cafeína antes de dormir. Eliminar cualquier fuente de cafeína antes de acostarte puede mejorar la calidad del sueño.
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